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23 enero, 2011

"La vida secreta de las palabras" de Isabel Coixet



–He pensado que tú y yo podríamos ir a algún sitio juntos uno de estos días, hoy, ahora mismo. Ven conmigo Jana.
–No, yo, creo que no va hacer posible…
–¿Por qué no?
–Porque si decidiéramos irnos algún lugar juntos me da miedo que un día… o no quizás quizás mañana tampoco, pero un día de repente puede que empiece a llorar y llorar y llore tanto que nada ni nadie pueda pararme y que las lágrimas llenen la habitación y que me falte el aire y que te arrastre conmigo y que nos ahoguemos los dos.
–Aprenderé a nadar, Jana. Te lo juro, Aprenderé a nadar.

30 junio, 2009

Mishima: una vida en cuatro capítulos de Paul Schrader


El verdadero nombre de Yukio Mishima fue Kimitake Hiraoka. Su niñez, marcada por Natsu, su abuela, será una huella imborrable en la vida del joven Mishima quien años más tarde se convirtió en un gran soldado y se suicidó haciéndose el famoso seppuku o Hara Kiri. Cuentan los biógrafos que fue Natsu (proveniente de una familia vinculada a los samurái de la era Tokugawa) la que le enseñó la importancia del honor al joven Mishima y la responsable de su precoz interés por el suicidio.
La primera vez que supe de Yukio Mishima fue por su famosa tetralogía El mar de la fertilidad (compuesta por Nieve de primavera, Caballos desbocados, El templo del alba y La corrupción de un ángel ), y lo que más me conmovió de este autor fue quizá la tortuosa relación que sostuvo con su padre quien le prohibió escribir línea alguna, teniendo por otra parte, el joven Mishima, el único apoyo de su madre llamada Shizue.
El padre de Mishima luego de ver la incapacidad de su hijo por los trabajos burocráticos terminó aceptando que su hijo dedicase la mayor parte de su tiempo a la escritura, eso hizo que Mishima se convirtiera allá por los años 60 en uno de los escritores más importantes del Japón. Su maestro Yasunari Kawabata, obtuvo el Premio Nobel en 1968.
Años después Mishima se volvió seguidor del Kendo (el arte marcial japonés de la esgrima) preparó su cuerpo y se alistó a las Fuerzas de Autodefensa del Japón, hizo cine durante sus últimos años de su vida y planificó su sucidio durante al menos un años sin que nadie lo sospechara. Todo este breve comentario viene a colación por el reestreno de la película Mishima: una vida en cuatro capítulos de Paul Schrader que fue filmada en 1985 y no tuvo tanta difusión por no contar el director con el apoyo de cineastas que respalden su propuesta. Aquí les dejo el trailer de la película que sin duda alguna, nos permitirá conocer un poco más de este escritor que siempre me llamó la atención.

19 abril, 2009

Soundtrack de Gran Torino


Que la Academia me complazca de una vez por todas.
Hace poco rogué y prendí velitas para que Mickey Rourke ganara en la categoría de mejor actor, pero no se dio mi pronóstico. A cambio, la Academia premio a otro gran actor como Sean Penn, que ganó un premio que -a mi parecer- debió otorgársele hace mucho tiempo atrás para no tener que seguir esa política de andar postergando ganadores año tras año. En fin, muchos quisimos que sea Mickey Rourke el ganador, por lo que su regreso a la pantalla grande suponía, por la película, por el personaje que estaba interpretando que además era el alter ego de un artista maldito, autodestructivo y sin arrepentimientos (como son los buenos artistas), sencillamente Mickey Rourke debió llevárse esa estatuilla que en sí, no significa nada contundente,pero para alguien que ha conocido el infierno de cerca quizá suponga un verdadero Nostos (un regreso como lo llamaban los griegos.)
Aún falta mucho por ver y oír antes de que se sepa quién ganará en los siguientes Oscar, pero ya se vocea que Gran Torino, la canción que canta Jamie Cullum es una fuerte candidata para hacerse de una estatuilla. Si no me creen que esta canción es realmente preciosa aquí les dejo la canción, y de paso una versión donde sale cantando Clint Eastwood. Disfrutenla.


Tema: Gran Torino
Artista: Jamie Cullum
Disco: Gran Torino

Realign all the stars above my head
Warning signs travel far
I drink instead on my own Oh! how I’ve known
the battle scars and worn out beds

Gentle now a tender breeze blows
whispers through a Gran Torino
whistling another tired song

Engines humm and bitter dreams grow
heart locked in a Gran Torino
it beats a lonely rhythm all night long

These streets are old they shine
with the things I’ve known
and breaks through the trees
their sparkling

Your world is nothing more than all the tiny things you’ve left behind

So tenderly your story is
nothing more than what you see
or what you’ve done or will become
standing strong do you belong
in your skin; just wondering

Gentle now a tender breeze blows
whispers through the Gran Torino
whistling another tired song
engines humm and bitter dreams grow
a heart locked in a Gran Torino
it beats a lonely rhythm all night long

May I be so bold and stay
I need someone to hold
that shudders my skin
their sparkling

Your world is nothing more than all the tiny things you’ve left behind

So realign all the stars above my head
warning signs travel far
I drink instead on my own oh how ive known
the battle scars and worn out beds

Gentle now a tender breeze blows
whispers through the Gran Torino
whistling another tired song
engines humm and better dreams grow
heart locked in a Gran Torino
it beats a lonely rhythm all night long
it beats a lonely rhythm all night long
it beats a lonely rhythm all night long

18 abril, 2009

Las películas que ví en mi Semana (nada) Santa

La primera se llama Déjame entrar, no me pregunten cómo llegué a esta película, pues ni yo mismo lo sé, sólo la ví en la tienda a donde suelo ir a comprar mis pelas y ya está, la cogí y pagué. Me llamó la atención su portada, un niño casi albino empujando una puerta invisible. Me enteré luego que pertenecía al Sueco Tomas Alfredson, que tenía premios y que fue muy bien recibida por la crítica. Aquí el trailer.

La segunda película fue La última tentación de cristo de Martin Scorsese, una película que suelo ver en Semana Santa, ¿por qué? porque me gusta decir que veo esta película en Semana Santa para ver cual es la reacción de aquellos católicos que piensan que esta película es hereje, maldita, anticristiana y una ofensa a Dios. ¡Señores católicos, no se arañen!, esta película está basada en una novela de Nikos Kazantzakis. Por cierto, su visión humana de Cristo me conmovió realmente.

La tercera fue Gran Torino, de Clint Eastwood, como adelanto a la reseña que estoy haciendo para una revista sólo puedo decir que esta película es la cereza que corona esa inmensa trayectoria que lo convirtió a Clint en lo que es, una leyenda viva del cine norteamericano. Si me quedara con una sola imagen de la película sería con aquella que se le ve al viejo Clint haciendo una pistola con su mano y disparando a los malos.¡Una belleza de película!

16 febrero, 2009

The Wrestler de Darren Aronofsky (*)



Cuando uno decide ver una película de Darren Aronosfsky está implícitamente aceptando las reglas de juego que éste último propone. Creo no equivocarme, pero las personas que empiezan viendo alguna película de este director estadounidense quedan atrapadas por la forma como nos presenta algún tipo de drama, desde Réquiem por un sueño, por ejemplo, en donde cada uno de los personajes tiene su propia sonata que anhela ver lograda su aspiración, pasando por Pi, donde la búsqueda por llegar hasta el final de un objetivo convierte al personaje en una sombra de histeria y locura, hasta La fuente de la vida (su film más abstracto) Darren Aronosfsky ha mostrado ser un director diferente.
The Wrestler (El luchador) su última película así lo demuestra. Sus primeros veinte minutos pueden herir la susceptibilidad de cualquier espectador, y es que las crudas batallas a manera de flashback que reconstruye Randy (Mickey Rourke) mientras es atendido por paramédicos en los vestidores están cargadas de una violencia poco tácita. Ver a un personaje como Randy además nos hace ver cómo es ese espectáculo de la lucha libre que aún sabiendo sus espectadores es toda una parafernalia de movimientos bien ensayados les causa emociones descomunales. Sin embargo, Aronosfsky va más allá de ídolo que sube a las cuerdas y es un pequeño dios mientras dura la pelea, pues nos cuenta el drama personal.
Los espectadores, claro está, no saben de la tragedia de su peleador, ellos sólo corean el nombre de su favorito mientras está en las cuerdas, y esperan el golpe al rival, las llaves ensayadas, y por último, el golpe final. Randy como todo ídolo también posee su propio movimiento. Se para en una de las esquinas de las cuerdas, se lanza, cae pesadamente sobre su rival y gana. Siempre gana.
El drama de ser un luchador entrado en años lo hace darse cuenta que está realmente solo. Alejado de su hija por muchos años intentará acercársele para hacerle saber que ha sufrido un severo ataque cardíaco. Entonces su propio infierno empieza.
Lo que atrae aún más en The wrestler es ver a las personas que rodean a Randy. Todas ellas pasan por infiernos distintos. Para empezar el infierno de su hija, abandonada por un padre que aparece justo cuando está a punto de convertirse en pedazos de carne; el de la bailarina que es capaz de dar soluciones a problemas ajenos menos al suyo propio o el de las viejas glorias de la lucha libre que yacen rodeados de fans que han olvidado sus nombres. Los personajes en The wrestler sencillamente están tentados al fracaso si es que no son fracasados. Randy yace en el abismo y cae. Decide cambiar de vida, ser otro, aprender a ser aceptado tomando otro oficio, lo difícil entonces para él será olvidar su pasado: la multitud coreando su nombre, aplaudiéndolo, admirándolo.
Ha cambiado su apelativo de El carnicero por ser un triste repartidor de carnes en una tiendita distrital. Hasta que, claro está, explota. Y es entonces donde vemos a un Mickey Rourke impecable y a un verdadero luchador. Aquella persona que se levanta por más enfangado que esté, y renuncia a un trabajo que no es el peor de todos pero en realidad sí lo es.
Aronosfsky tiene ese don, meternos a una historia en la que más de uno puede llegar a preguntarse ¿cómo puedo llegar a reconocerme en un peleador como este? Lo increíble de todo es que llegada la última escena cuando Randy coge el micro y dice por qué está nuevamente de pie, somos nosotros los que lo aplaudimos intentando ser un fanático más. Su corazón aunque parece querer impedirle su proeza no lo logra. Randy se para en una de las esquinas de las cuerdas, se lanza, cae pesadamente sobre su rival y gana. Finalmente la vida es la batalla de todos en diferentes rings.





* La foto ha sido tomada de El Comercio que así mismo ha sido tomada de un diario de España que así mismo ha sido tomada de un fanzine de fanáticos de Micky Rourke que desean tanto como yo que gane el Oscar a mejor actor. A rezar.

10 octubre, 2008

My blueberry nigths



¿Cómo le dices adiós a una persona sin la cual no puedes imaginar vivir?

Cuando terminé de ver My blueberry nigths en lo primero que pensé fue en si a la crítica se le había ocurrido ver a esta película como una metáfora de lo que puede ser la búsqueda del verdadero amor. Y si, además, lejos de triviales comparaciones con los trabajos anteriores de su director -el Coreano Wong Kar Wai- esta película no merecía un comentario aparte.
Me pregunto mientras escribo este post cuántos de nosotros no hemos sentido (o sentimos) un largo peregrinaje cuando hablamos de amor.Y es que quizá el amor es uno de las cosas que difícilmente aprenderemos a dominar a cabalidad sea cual sea nuestra edad. A cuántos de nosotros no nos ha costado ponernos de pie luego de un paso en falso, una zancadilla que inventa el corazón y enceguece nuestra confianza. Esas caídas seguramente duelen, pero quizá nos fortalecen, nos enseñan cosas que en su momento no valoramos y que con el tiempo aceptamos medio a regañadientes medio en broma.
Debo aclarar para los seguidores de Wong Kar Wai (que han de ser la inmensa minoría) que My blueberry nigths no es 2046 ni mucho menos In the moon for love pero es una película que en su propuesta y bajo su fino tratamiento se convierte en una cinta que se detiene a hablar, una vez más, de uno de los temas más difíciles como lo es la búsqueda del verdadero amor. Sin actores coreanos esta vez pero con el fino lente de este gran director podemos aún notar que My blueberry nigths mantiene elementos de films anteriores sin la necesidad de repetirlos. La música y la particular forma de capturar los planos son pistas y parte de la historia que nos ayudan a entenderla y apreciarla. Aunque aquí no hay boleros ni tangos, sí hay canciones de Norah Jones que valen la pena oírlas.
Ahora bien, notamos en My blueberry nigths que el sentimiento del amor que se intenta retratar es muchas veces nocivo, perjudicial y enfermizo. Los personajes que cuentan sus historias, por ejemplo, en un tono de aceptada derrota y resignación son personajes traicionados y que movidos por la ira y la desesperación deciden aislarse hacia lugares en donde esperarán encontrar la ansiada estabilidad que les supondrá cierto sosiego. Elizabeth (Norah Jones)trata de inventarse una nueva vida luego de la decepción de ver a su novio con otra y marcha hacia otro lugar con la única intención de retornar cuando se halla cumplido el tiempo necesario y suficiente que necesita para empezar una nueva relación. Pero a este sentimiento de automarginación emocional podemos añadir el personaje que de una u otra manera parece ser la llave maestra a esa eterna búsqueda,el camarero (Jude Law) que más allá de su limitada actuación parece haber intentado hacer su mejor esfuerzo.
Seguramente si he de quedarme con una imagen de My blueberry nigths esa imagen tiene que ser definitavemente el regreso de Elizabeth al lugar en el cual vio por última vez a su ex pareja y en donde una sonrisa ilumina su rostro como quien llega de una eterna lucha y se sabe ganador. Y es que muchas veces el amor es una batalla que más allá de ganarla o perderla debemos correr el riesgo de intentar iniciarla. Todo depende como dice la propia cinta quién está al otro lado esperándote.

19 septiembre, 2008

Shine a ligth (2008)


El último trabajo de Martin Scorsese es un documental brillante acerca de una de las bandas más importantes de todos los tiempos, los rolling Stones. A lo largo de la cinta nos acercamos a la intimidad del grupo, y las imágenes nos persuaden pues encontramos en ellas todavía a esos ex–muchachitos de la lengua roja inyectando energía por doquier y desde bambalinas, antes de la explosión de luces y buen rock que realizan como en sus buenos tiempos.
Quizá ese rasgo sea uno de los más claros que busca esbozar Scorsese para retratar y capturar la esencia de uno de los grupos que rompió moldes dentro del rock universal. Y es que Shine a ligth transmite una furia escénica incontenible, una desbordada vitalidad que parece competir con la propia velocidad de las cámaras del bueno de Marty, sin embargo, la cinta tiene una complementariedad que la convierte en un documental en todo el sentido de la palabra. Aquí queda de manifiesto además la voz del joven Mick Jagger, con un semblante más que alegre casi asustadizo, respondiendo y augurando con mucha sinceridad el destino del grupo.
Vemos en Shine a ligth fragmentos que nos muestran la vida de cada uno de los integrantes, vida que puede filtrarse a través de sus respuestas y sus propios miedos, tanto Charlie Watts como Keith Richards, cada uno en su propio estilo, por ejemplo, aparecen en este documental con sus particulares formas de ser, dando entrevistas y confirmando que los Stones fueron un espectáculo dentro y fuera de los escenarios.
Scorsese apuesta además con Shine a ligth en desarrollar una cinta alterna; vemos dentro del documental la historia del propio director intentando cubrir cada uno de los movimientos de Jagger. El espectador entonces es cómplice del lente que nos traza la ruta para poder acercarnos al objeto, al espectáculo en sí.

26 julio, 2008

Dos películas de Aki Kaurismäki



* Sombras en el paraíso (Varjoja paratiisissa, 1986)

El inicio de Sombras en el paraíso no es un inicio brutal ni mucho menos busca capturar la atención con cantidades industriales de sangre, apenas observamos una puerta abriéndose de par en par, camiones de basura apilados uno al frente de otro, desplazándose para cumplir la labor diaria, matutina y monótona de limpiar la ciudad. Ese inmenso monstruo que alguien se atrevió a imaginar como una inmensa bestia de siete cabezas.
Desde el primer momento Sombras en el paraíso nos envuelve en un pesimismo que llama la atención. Los contenedores de basura, armatostes de fierro puro, casi agonizantes por el óxido, que se mueven lerdamente al compás de una melodiosa canción nos persuade. El transcurrir de esas máquinas hediondas avanzando una detrás de otra, cual hormigas, nos hacen pensar además en la burda monotonía. Aquí la única diferencia es que esa tristeza parece hasta envidiable. Y eso la película se lo debe a la música que se asoma y arriesga ante situaciones importantes y no tan importantes. El fondo musical no satura, es correcto hasta cierto punto, pero en más de una ocasión le resta protagonismo a sus personajes principales. Palmas aparte para Nikander(Matti Pellonpaa) un personaje que desarrolla estupendamente la personalidad de aquellas seres menos favorecidos en este mundo mecanizado, frívolo y por demás egoísta.
El resto de personajes al igual que Nikander son individuos marginales, periféricos, seres sociales ignorados que ven a su propia felicidad con cierto escepticismo. La soledad de la ciudad, el vacío de sus calles podría ser una pista para contrastar a los propios seres que transitan por ahí, podría incluso ser una postal perfecta para esbozar los sentimientos de quienes transcurren durante los sesenta minutos que dura este filme. Al principio estos mismos personajes no creen en sus metas, por el contrario, da la impresión de que los mismos piensan que sus objetivos son simples ráfagas de luz que se extinguen en medio de la oscuridad. Sin embargo, esa tentación hacia el fracaso los mueve, los vitaliza y los motiva a salir de sus pantanosas aguas. Así, por ejemplo, Nikander le ofrece trabajo a un alcohólico en la nueva empresa que piensa llevar a cabo con su amigo de toda la vida.
En la parte última Nikander conoce a Ilona (Kati Outinen), personaje por demás solitario como él mismo. Ambos se sienten atraídos. La soledad los une. El fracaso es algo en común, y los sueños, esas pequeñas luces que brillan en otro lugar es el objetivo de ambos, por eso el final es predecible. Quizá todo pueda resumirse en lo que le dice Nikander a Ilona, antes de embarcarse hacia una nueva ciudad, (¿para construir nuevos sueños?, ¿para ser feliz?, ¿para seguir huyendo?) “Ilona, sabes que es demasiado duro estar solo”.

* Sombras en el paraíso es además parte de la trilogía llamada del proletariado junto a otras películas como Ariel (1988) y La chica de las cerillas (1990).




*Luces al atardecer(Laitakaupungin valot, 2006)

Koistinen (Janne Hyytiäinen) es un policía que se siente al margen del mundo en el cual vive. La indiferencia de una ciudad que yace de espaldas a las necesidades de las personas parece conmoverle a él solo. Su trabajo, el de policía, no es el que siempre aspiró, sin embargo, lo cumple cabalmente y hasta aguantando las humillaciones que sus superiores le hacen aprovechándose de su apacible carácter que no explota ni aún cuando se sabe traicionado. De aproximadamente treinta años, Koistinen refleja la necesidad imperiosa de un tipo que sabiéndose perdedor intenta reconstruirse socialmente. Pedir su baja y fundar una empresa privada quizá es la prueba más clara a sus intenciones de reubicarse socialmente ante un mundo exigente que respeta a los poderosos y silencia a los marginales.
Koistinen en medio de tantos fracasos conocerá el amor y cuando se intuya ingenuamente que su vida tomará un camino positivo, la cruda realidad nos hará ver que el respetable policía a caído en una trampa. Unos mafiosos que intentan dar el golpe en una de las tiendas más adineradas de la ciudad se enteran que es Koistinen el encargado de cuidar la calle en donde se ubica ésta. Para ello primero tendrán que utilizar al policía a su antojo para no ser sospechosos frente a la ley. Los mafiosos elaborarán un macabro plan, y es ese plan el que refleje con más exactitud la idea esencial de Aki Kaurismäki para quien cree, al menos fílmicamente, que el mundo ya no respeta los sentimientos de nadie.
El policía entonces conoce a Mirja (Maria Järvenhelmi) una rubia de tez inocente quien logrará a través de engaños recopilar la mayor cantidad de información para que los mafiosos que le han pagado por sus calculadores servicios puedan dar el golpe definitivo y así asaltar la tienda sin la menor sospecha hacia ellos.
Todos entonces ganan, la mujer calculadora, los mafiosos sedientos de billetes manchados ahora con la inocencia dignidad de un pobre diablo llamado Koistinen quien una vez capturado no habla ni de ella ni de nadie, quizá creyéndola inocente, quizá intentándola salvar de este mundo que ha olvidado lo más esencial para poder seguir en pie. Lo único cierto es que Koistinen no habla de Mirja porque es la primera vez que su fracasada vida ha logrado algo positivo, el amor ha llegado hacia el policía y a él no le importa pasar dos años en una cárcel si son los suficientes años para salvar a la persona que ama. Lo único cierto es que su amor intenta salvarla de este mundo sin escrúpulos, sin piedad y mucho menos sin perdón.


*Luces al atardecer fue nominada como mejor película para el Oscar el año 2007. El director no asistió a dicha entrega, tampoco ganó.

19 julio, 2008

Jules et Jim



Jim: Dentro de 10 minutos será de día.
Gilbert: Jim, por una vez podrías quedarte...aquí a mi lado.
Jim: No, Gilbert, si me quedo, tendré la impresión de abandonarte...al no quedarme mañana, y si me quedo, mañana seremos una pareja...casi como un matrimonio, y eso va en contra de nuestras convicciones.


Película: Jules et Jim (1962) Director: Francois Truffaut

05 febrero, 2008

Death Proof de Quentin Tarantino

Aún no la he visto, pero no puedo ocultar cierto malestar al enterarme que Death Proof, la última película de Quentin Tarantino y Robert Rodríguez, ya tiene cierto tiempo de existencia (y yo ni enterado, más despistado que mandado a hacer). El estreno se dio el 31 de agosto en España y por lo poco que sé, este film forma parte del proyecto Grindhouse que es una especie de homenaje a las películas slasher y de terror de bajo presupuesto que ambos directores se propusieron realizar.
Para colmo de males la historia tiene su encanto, (hecho que duplica mi molestia y me pone más picón que pez espada) Stuntman Mike (Kart Russel), es un rebelde que siente cierto placer de coger su paquidérmico carro para usarlo como arma letal. Durante su viaje por carretera mujeres hermosas serán víctimas de sus más bajos instintos.
Les dejo el trailer de la película por si fueron –como yo- víctimas de la desinformación y se animan a verla.

16 enero, 2008

Cuando la noche cubre la luz del día


The killing of a chinese bookie (1976) del norteamericano John Cassavetes, fue presentada simultáneamente por primera vez en el cine Village y el Bruin (dos cines que quedaban en la misma calle, uno al frente del otro, para ser más exactos) con un lleno rotundo que para la época suponía y reflejaba el interés de un público del que Cassavetes había llamado la atención desde su primer largo titulado Shadows (1960). Lo curioso, sin embargo, fue que terminado el estreno todos miraran a Cassavetes con más repugnancia que admiración. Los espectadores salieron indignados de las salas comentando a las personas, que esperaban impacientes su turno, que no perdiesen su tiempo en una película desagradable y que además no justificaba los dólares que habían pagado por su estreno. Las consecuencias y la determinación fueron inmediata entonces, pues no pasaron más de seis días en cartelera y The killing of a chinese bookie pasaba a la historia del cine como un filme más, sin pena ni gloria. La historia de un ex veterano de la Guerra de Corea (interpretado de manera pulcra por Ben Gazzara), adicto al juego, dueño de un bar nocturno en California que lo pierde todo de la noche a la mañana no llamaba la atención a un público acostumbrado a películas de contenidos poco exigentes. The killing of a chinese bookie tuvo el mérito de no ser aplaudida en su tiempo y ese quizá fue su mayor logro pues causó luego la interrogante, por qué una película que trasmitía un mensaje tan cercano a nuestra condición no logró conmover a su debido tiempo a esos espectadores que salieron gritando e incentivando a los demás que no la vieran.
El tema que desarrolla Cassavetes en esta película es la consolidación de quien ve materializados sus anhelos y a la par destruidos. Lo primero que observamos es a un personaje de nombre Cosmo Vitelli, hacedor de sus propios espectáculos nocturnos que presenta a diario en el famoso Crazy Horse West, una especie de antro de pueblo con el mayor atractivo artístico entre los concurrentes, “el señor sofisticación”, una performance al más puro estilo dadaísta: una escenificación absurda de un hombre obeso, rodeado de mujeres hermosas que corren despavoridas con pistolitas de juguete por un escenario de madera ante el aplauso inimaginable de un público complaciente y con el sentido estético derruido por el morbo y la ansiedad de esperar algún desnudo.
A lo largo de la película notamos que el fuerte apego de Vitelli hacia el póker será uno de los enemigos vitales que lo hará visitar un bar vecino al suyo y luego de apostar una fuerte cantidad de dinero perderlo todo, hasta su tan querido local. La imagen de Vitelli en la limosina acabado el juego nos muestra a un hombre fragmentado, acompañado de las tres mejores chicas del local y sin embargo más solo que nunca. Vitelli de pronto adquiere un matiz fúnebre, sabe que lo ha perdido todo, la roja flor que sostiene en la solapa de su impecable smoking parece adquirir entonces el mismo tono que su desencajada mirada. De pronto entendemos la tesis de Cassavetes al mostrar en The killing of a chinese bookie lo terrible que puede ser cruzarse de manera fortuita con los aniquiladores de sueños. Esas personas aladas como buitres que esperan el menor desliz para hacer leña del árbol caído. Cassavetes maneja con precisión estas emociones, las hilvana, las controla, nos persuade y nos involucra en la historia. Le suma a este conflicto el casting (¿acaso el último?) que Vitelli le hace a la camarera de un café cercano al Crazy Horse West. Entonces, mientras lo observamos dirigirse hacia su bar, ingresar y encender las luces del escenario para luego colocar la música adecuada para la audición, encontramos en esos instantes toda la capacidad de este director para armonizar emociones, imágenes y música. Cassavetes hace que Vitelli que hasta horas atrás reía y miraba el mundo con despreocupación mire desde la oscuridad envuelto por los anillos que va formando su cigarrillo, como si de pronto mirase desde la propia oscuridad su propio fracaso y lo intentara disimular viendo algo hermoso.
No me causaría sorpresa saber que si proyectaran en estos días The killing of a chinese bookie la reacción del público fuera la misma que hace veinte años. Existen películas que logran un simbólico mensaje partiendo de planos diferentes a los acostumbrados y ésta no es precisamente una película como aparentemente se estima. The killing of a chinese bookie es magnífica porque tiene la capacidad de mostrarnos a un John Cassavetes artista, mostrando lo que es para él su poética fílmica, una constante lucha por no seguir los cánones impuestos por industrias cinematográficas.
Una película esencial para poder conocer a este estupendo director que nos muestra con este filme que no hay nada más terrible que cuando la noche cubre la luz del día y se lleva lo que más queremos.